A fines del 2020 me convocaron desde Agencia Hermana para trabajar en una campaña de la Organización Internacional del Trabajo.
El desafío era contar en fotos algo que muchas veces no se pone en valor: las tareas de cuidado.
La campaña se llamó “Alguien cuida” y buscaba visibilizar las tareas de cuidado dentro de las distintas configuraciones de hogares/familias. Tiempo después fue declarada de interés social por la Legislatura Porteña.
Me encargué de la producción completa: desde la búsqueda de familias reales, hasta la construcción del relato visual de cada historia. Cada escena tenía que ser auténtica en sí misma, y a su vez formar parte de un mensaje común. La narrativa era fundamental, todo tenía que sostenerse en las imágenes.

Pero hubo algo más que hizo esta experiencia especialmente significativa para mi: mientras trabajaba en la campaña, yo también estaba atravesando ese mismo contexto de cuidado en mi vida cotidiana.
Muchas de estas fotos las hice con mi hijo de 8 meses dormido a upa: lo llevé conmigo a cada casa que me tocó fotografiar y para poder realizar las tomas, tuve que pedir ayuda de amigas y familiares para que "alguien cuide" mientras yo trabajaba. Muchas fotos las edité dándole la teta. Muchas reuniones de producción fueron durante sus siestas en el fular.

Eso cambió por completo el mensaje que intentaba contar en cada click. Saber lo que se siente vivirlo en primera persona me dio un plus de empatía que pude aprovechar para el relato
El desafío era contar en fotos algo que muchas veces no se pone en valor: las tareas de cuidado.
La campaña se llamó “Alguien cuida” y buscaba visibilizar las tareas de cuidado dentro de las distintas configuraciones de hogares/familias. Tiempo después fue declarada de interés social por la Legislatura Porteña.
Me encargué de la producción completa: desde la búsqueda de familias reales, hasta la construcción del relato visual de cada historia. Cada escena tenía que ser auténtica en sí misma, y a su vez formar parte de un mensaje común. La narrativa era fundamental, todo tenía que sostenerse en las imágenes.
Pero hubo algo más que hizo esta experiencia especialmente significativa para mi: mientras trabajaba en la campaña, yo también estaba atravesando ese mismo contexto de cuidado en mi vida cotidiana.
Muchas de estas fotos las hice con mi hijo de 8 meses dormido a upa: lo llevé conmigo a cada casa que me tocó fotografiar y para poder realizar las tomas, tuve que pedir ayuda de amigas y familiares para que "alguien cuide" mientras yo trabajaba. Muchas fotos las edité dándole la teta. Muchas reuniones de producción fueron durante sus siestas en el fular.
Eso cambió por completo el mensaje que intentaba contar en cada click. Saber lo que se siente vivirlo en primera persona me dio un plus de empatía que pude aprovechar para el relato
